En otro cuerpo

Imaginense lo divertido que seria

domingo, 7 de abril de 2013

REPROBADO Capitulo VIII

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CAPITULO VIII
Nueva experiencia
 
El haber experimentado el sexo con el cuerpo de mamá dejo en mí un profundo gusto por todas aquellas sensaciones, el simple hecho de sentir la suave piel del cuerpo de mamá en mis dedos, el tocar mis senos o el apretar mis nalgas me llevaba a otro nivel de placer. La idea del gordo me emocionaba, es verdad que el cuerpo de mamá es fantástico, es una mujer bella, pero el cuerpo de Carolina, la pareja de mi papá es más que espectacular, una mujer con un físico envidiable, además de ser joven viene de una familia adinerada, el único defecto es su pobre intelecto, aunque siendo sincero, eso no importa demasiado, sí ocupaba su cuerpo, las cosas serían diferentes.

Durante toda la tarde del día sábado el gordo y yo estuvimos detallando el plan para apoderarnos de los cuerpos de papá y Carolina, mi socio se notaba algo ansioso, seguía incomodándome que el tipo estuviera ocupando mi verdadero cuerpo. El primer paso fue llamar a mi papá, utilizando el medallón obtuve algunos recuerdos de mamá con el objetivo de hablar con él lo más natural posible, le telefonee con el pretexto de que tenía que recoger a Nico, ya que había reprobado el grado, diciéndole que no estaba dispuesta a cuidar más de él, no fue difícil fingir enfado, ya que al obtener los recuerdos y pensamientos también se adquieren algunas emociones, pacte con papá el recoger al niño el día domingo por la mañana, el primer objetivo estaba completado.

Era de noche cuando terminamos de afinar los detalles de los acontecimientos del día domingo, empleamos un poco más de tiempo para conocer más acerca de las funciones del medallón, logramos descubrir algo muy interesante con respecto al efecto de la gema en rojo, cuando terminamos estábamos cansados, acordamos que dormiríamos por separado esa noche, necesitaríamos toda nuestra fuerza para el día siguiente. Una vez en la recámara de mamá, decidí darme una ducha.

Cada vez me sorprendía más con la facilidad que el cuerpo de mamá se excitaba, me había bañado miles de veces, sin embargo el hacerlo estando en un cuerpo femenino, fue abismalmente diferente, el golpe de las gotas sobre la piel, la temperatura del agua, la sensación del jabón al recorrer mi cuerpo, era una nueva experiencia, no desaproveche el masturbarme en la regadera, sin lugar a dudas otra deliciosa experiencia.

Esa noche, cerré la puerta del cuarto con llave, programe la alarma del móvil y me acosté, a pesar de tener sueño, necesitaba pensar en mi propio plan, no me agradaba el sujeto que ocupaba mi cuerpo, mi ventaja era el medallón, así que me puse todo mi ingenio para deshacerme de él, la mejor forma era emplear la nueva función encontrada en el medallón.

La noche fue fría, eran aproximadamente las tres de la mañana cuando tenía todo bien pensado, el medallón  sin duda me ayudaría a lograr mis objetivos personales;  no sé qué le sucedía a ese cuerpo pero tenía una necesidad casi insaciable de tener algo entre las piernas, antes de caer rendido por el sueño me masturbe otra vez, al terminar  me quede dormido.

La alarma del móvil me despertó a las nueve de la mañana, prepararía mi personaje para la gran actuación, fue divertido elegir que ponerme, tarde demasiado eligiendo la ropa, sería la última vez que estaría en el cuerpo de mamá, así que deseaba disfrutar del momento, me probé toda la lencería, además de la mayor parte de los vestidos, al final de cuentas, termine con un vestido azul cielo con algunos detalles en ultramarino, el maquillaje no represento problemas, gracias a la ayuda del medallón y habilidades de mamá fue bastante sencillo; la cita era a las once de la mañana, cuando salí de la habitación, el gordo estaba listo, bastaba el sólo intercambiar miradas para saber que todo estaba listo.

Quince minutos antes de la hora pactada, recibí una llamada de papá en el móvil de mamá, los planes tendrían que cambiar de último minuto, estaba ocupado en un almuerzo de negocios, así que enviaría a Carolina sola a la casa para recoger a Nico, era grandioso, sería mucho más fácil apoderarnos del primer objetivo.

Carolina es una chica que gusta de la puntualidad, justo a las once estaba tocando a la puerta principal,  el gordo fue quien abrió la puerta para recibirla, mientras yo debía esperar en la estancia, estaba ansioso, la sola idea de probar el cuerpo de Carolina me estaba enloqueciendo,  recupere la cordura en cuanto tome con mis manos el medallón.
 
 

Mientras el tipo le ofrecía algo de tomar a nuestra visitante,  gire la gema central del medallón desplazándola hasta el color rojo, la noche anterior descubrí la interesante función de dicho color, en cuanto los vi entrar a la estancia, me acerque hasta ellos, mamá detestaba a la vieja, para no desentonar trate de actuar cómo mamá, apenas y la salude, con un gesto de desprecio, la mujer acostumbrada al mal trato de mamá respondió de la misma forma, era evidente que no perdería el tiempo con innecesaria charla, de inmediato me pidió las cosas de Nico, después llevo su atención hacia el gordo y le pedio que se despidiera de mi, la mujer tenía prisa.

Nuestro plan consistía que en cuanto me despidiera de Carolina utilizaría el medallón, pero yo tenía una variante para el plan, el gordo se acerco y monto su acto teatral de despedida hacia su madre, se dio el lujo de darme un beso en la mejilla y abrazarme, al tener su brazos envolviéndome utilice el medallón, su cabeza chicoteo hacia atrás, desvaneciéndose en mis brazos, ese repentino desmayo llamo la atención de Carolina, quien dejo escapar un leve grito, la chica estaba asustada, se acerco hasta dónde estábamos, llevándose la mano a la boca cubriéndola, le pedí que se acercara y me ayudara por un momento, la mujer rápidamente se incoó y sostuvo la cabeza de mi verdadero cuerpo, mientras yo llamaría a un médico, me levante despacio, camine hasta ponerme justo detrás de ella, saque el medallón y en un movimiento lo puse sobre su espalda, activando nuevamente el medallón, el rojo de la joya brillo, parpadeo por varios segundos, hasta apagarse, mientras el destello de luz iba desapareciendo, el cuerpo de Carolina cayó al suelo totalmente inerte.

Estaba parado frente a dos cuerpos totalmente inmóviles, con dos botones del medallón activaba una función de absorción era cómo si el medallón absorbiera el alma de los seres vivientes y los almacenara, tome un verdadero riesgo ya qué sólo lo había aprobado junto con el gordo, no tenía idea que pudiera almacenar una segunda alma. Estaba maravillado, el cuerpo de Carolina estaba completamente a mi disposición.

 A pesar de que los cuerpos estaban inconscientes, respiraban, una respiración demasiado pausada, pero constante, con dificultades lleve el cuerpo de Carolina hasta la recámara de mamá, tuve que hacer un esfuerzo impresionante para llevarla por las escaleras, fue menos complicado subir mi verdadero cuerpo.

Deje mi verdadero cuerpo en mi recámara, mientras yo estaba en la habitación de mamá admirando el cuerpo de Carolina, bajos pensamientos se apoderaron de mi, la desvestí y al tenerla completamente desnuda frente a mí, no aguante las ganas de desnudarme también, al quedarme sin ropa, me subí a la cama y me monte sobre el cuerpo de Carolina, al sentir su piel rosando mi piel, disparo una corriente electrizante en mis terminales nerviosas, era extraño hacerlo pero estaba encima de su cuerpo, sitiando su vagina rosando la mía, mis pechos apretando sus pechos, me levante un poco y comencé a lamer sus senos,  sin darme cuenta comencé a jadear.

 
 

Restregaba mi vagina contra su vagina, rápidamente sentí cómo escurría liquido por mis muslos, con el cual empape un poco mis dedos y los lleve hasta el interior de mi vagina, con la otra mano acariciaba mis senos, intercalando las carias con los pechos del cuerpo de Carolina, comencé a masturbarme, había vuelto esa actividad mi religión, no lograba mitigar la ansiedad que me provocaba mi propio cuerpo por tener algo entre mis piernas.

 
 

Llegando al punto más alto de excitación una gran cantidad de liquido salió expulsado desde el interior de mi vagina, empapando parte del vientre y vagina del cuerpo que estaba justo debajo de mí, me lleve los dedos a la boca para probar mis jugos, teniendo mis dedos húmedos los lleve hasta  el interior de la vagina de Carolina, los introduje suavemente, realizando un espaciado movimiento de adentro a afuera, me sorprendí al ver que el cuerpo de Carolina reaccionaba a los estímulos, acelere los movimientos con mi mano izquierda y con la derecha empecé un masaje sobre sus senos, era sorprendente ver cómo dejaba escapar gemidos, entreabriendo un poco su boca, aquello me excitaba aun más, era cómo si pudiera sentir esos dedos dentro de mí, lleve a un ritmo vertiginoso los movimientos, hasta el grado de hacer que el cuerpo de Carolina comenzara a retorcerse, no quería detenerme, pronto el interior comenzó a apretarse, cómo si opusiese resistencia, al grado de empujar mis dedos hacia afuera, ejercí mayor presión hasta que estallo un enorme fluido, su boca dejo escapar un enorme grito,  el liquido alcanzo a salpicar mis piernas, lleve mi boca hasta su vagina y comencé a introducir mi lengua, haciendo movimientos circulares por todo el perímetro, estaba experimentando un nuevo placer, el liquido era tan delicioso, después de un rato, lleve mi rostro hasta el de Carolina e introduje mi lengua por su boca, a pesar de no recibir algún estimulo por parte de ese cuerpo me sentía totalmente satisfecho.

 
 

Recorrí por última vez con mis manos todo el cuerpo de Carolina, para después hacerlo con el mío, era como una despedida hacia el cuerpo de mama, al terminar, tome el medallón gire la roca hasta el color azul y apreté los botones, el destello que ya conocía perfectamente volvió a invadir mi visión, el zumbido apareció, intenso en un principio, al final sentí mis parpados y comencé a abrirlos, lentamente, la visión era borrosa, pero sabía que pronto se normalizaría, me incorpore hasta quedar sentado en la cama, al tener mi visión normalizada, comencé a explorar mi nuevo cuerpo, había logrado lo propuesto, ahora el cuerpo de Carolina era mío, inmediatamente sentí la diferencia con el cuerpo de mamá, sus pechos eran más pesados, al llevar mis manos hasta las caderas las note mucho más pronunciadas, el vientre más plano y definitivamente era un cuerpo más sensible.

Era el momento de explorar, cómo con el primer cambio, me dirigí de inmediato al espejo, definitivamente era hermoso ese cuerpo, cada facción, cada parte, mucho más voluptuosa, estaba seguro que iba a divertirme demasiado, antes de echar a andar la segunda parte de mi plan aprovecharía algo de tiempo para disfrutar de mi nuevo cuerpo, había tiempo suficiente para comenzar a divertirse.

 

sábado, 6 de abril de 2013

REPROBADO Capitulo VII

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CAPITULO VII
Traición del deseo
 
 
Era increíble, con ayuda del medallón logre obtener suficiente información cómo para determinar lo que había ocurrido. Inicialmente pensé que mamá estaba en mi verdadero cuerpo, después pensé que se trataba de mi propio ser, sin embargo ahora estoy seguro que en mi cuerpo está el sujeto gordo de la oficina, el tal Daniel, comencé a imaginar la reacción del desgraciado cuando notara que no tenía el medallón, a pesar de estar encerrado en el cuarto de servicio, tenía una ventaja sobre él, estaba en posesión del medallón, debía encontrar la manera de regresar a mi cuerpo, además de que mamá volviese al suyo.

Invertí más de dos horas pensando en cómo lograría regresar todo a la normalidad, desgraciadamente ni una sola idea me parecía adecuada para lograr mi objetivo,  estaba definitivamente estancado,  lo peor de todo era que también perdía el tiempo tontamente; un par de golpes en la puerta me sacaron del trance en el que había entrado, definitivamente era el gordo, guarde silencio, esperaba que el sujeto pensara que no había nadie en el cuarto, insistió varias veces más con los golpes a la puerta, me quede petrificado, tenía la esperanza de que al no responder pensaría que había salido de la casa e intentaría buscarme en la calle.

Los toques no cesaron, al contrario, comenzaron a ser más incisivos, hasta que por fin acompaño con palabras sus golpes a la puerta, -¿Por qué no abres mamá? sé que estas ahí-, me quede en silencio, volvió a golpear fuertemente y hablo por segunda vez -Mamá ¿Estás bien?- me aferre al plan de guardar completo silencio, esperaría hasta que se desesperara, -Mamá, creo que tienes algo que es mío-. La tercera vez que se dirigió a mí me quedo completamente claro que el tipo estaba seguro de que yo estaba encerrado ahí, además de que sabía que tenía el medallón.

Los toques no cesaban, comenzó a patear la puerta, no puede soportar más, así que le conteste -Sé que no eres mamá, eres el tipo gordo de la oficina, será mejor que dejes de golpear la puerta, no pienso abrirte- de pronto los golpes terminaron, un largo silencio fue la respuesta que tuve a mi demanda, me puse nervioso, ¿Qué pretendía aquel sujeto? rápidamente encontré respuesta a mi duda -Mira niño, no estoy feliz con todo esto, lo único que quiero es regresar a mi cuerpo, así que si ambos cooperamos lograremos regresar a la normalidad-. Me resultaba imposible creer todo aquello que decía, ¿Cómo podía confiar en alguien que robo el cuerpo de mamá? sin mucho tiempo para meditarlo el hombre volvió a hablarme -Nicolás, es verdad que por unas horas estuve en el cuerpo de tu mamá, también es verdad que no fue mi intención, fue un accidente, quiero regresar a mi cuerpo, regresemos todo a la normalidad, me das mi medallón y los dejo en paz- hizo una pausa, seguramente esperaba una respuesta mía, necesitaba pensar bien las cosas, no podía dejarme engañar tan fácilmente.

Transcurrieron unos minutos, el sujeto volvió a dirigirme la palabra, -Niño, quizás estés pensando que hice algo malo al apoderarme del cuerpo de tu mamá, la verdad es que yo tampoco conocía los poderes del medallón, además no podrás negarme que tu también hiciste cosas con el cuerpo de tu madre, es una experiencia que estoy seguro nadie dejaría pasar… Vamos chicho, hagamos las cosas bien, abre, pongámonos de acuerdo, regresemos a nuestros verdaderos cuerpos y estate seguro que no me vuelven a ver- El tipo se escuchaba muy tranquilo, en parte tenía razón, era imposible resistirse jugar con el cuerpo de mamá, seguramente al igual que yo, el sujeto no sabía realmente en la situación que se metía, era evidente que no podía estar encerrado ahí todo el día, tenía que negociar, tome la sabana que tenía la cama, me cubrí con ella el cuerpo, tome una escoba que se encontraba en un rincón, quite los cerrojos y abrí la puerta.

Era sumamente extraño ver mi cuerpo, era aun más complicado lidiar con el asunto de que un perfecto extraño estaba en mi cuerpo; el tipo entro a la habitación, tranquilamente se sentó en un costado de la cama, me miro fijamente, me agradeció el que hubiera accedido a dejarlo entrar, estaba demasiado sereno, su actitud me dio confianza, la suficiente como para entablar nuevamente la conversación con él -Bien amigo, dime que propones para regresar todo esto a la normalidad- llevo una mano hasta su barbilla, la froto un par de veces y contesto -No me des el medallón ahora, ten confianza, lo primero que deberías hacer es vestirte, luego vamos al hospital, entramos a visitar mi verdadero cuerpo, ya en la habitación, tu regresas a tu cuerpo, yo regreso al mío, tu mamá vuelve a la normalidad, finalmente me regresas mi medallón y olvidamos que esto sucedió, no tengo la intención de vivir la vida de alguno de ustedes, estoy seguro de que con el medallón puedo conseguir un mejor cuerpo- Era un buen trato, al verlo sin intentar nada extraño, accedí a su idea, me despoje de la escoba, baje a la recámara de mamá, iba a buscar algo que ponerme para acompañar al hombre hasta el hospital y acabar con todo esto.

Estaba frente al closet, decidiendo que ponerme, había tanta ropa, intentaba ponerme algo sencillo, mientras observaba cada prenda deslizándola una a una por el tubo que soportaba los ganchos de las cuales colgaba, no tuve el suficiente cuidado de cerrar la puerta mientras me vestía, sin darme cuenta el tipo estaba justo detrás de mí, sentí su espiración muy cercana al oído, el sujeto me pregunto -¿Te masturbaste en el cuerpo de tu mamá? No lo tomes a mal niño, yo lo hice y fue la mejor experiencia que haya vivido- me pareció bastante grotesco el comentario, expresarse así del cuerpo de mamá me molesto, aunque debía admitir que tenía razón, ignorándolo continúe buscando algo de ropa adecuada. Justo cuando tenía un pantalón deportivo, el tipo recargo su cuerpo en mi espalda, sentí el pene de mi verdadero cuerpo en las nalgas del cuerpo de mamá, estaba tieso mi pene, contrariamente a lo que podía pensarse, el sentir mi propio pene, me produjo una extraña sensación, un extraño reflejo hizo que restregara las nalgas del cuerpo de mamá sobre aquel miembro duro, hacia un movimiento de arriba abajo, rosándolo, era cómo si mi cuerpo actuara por su propia cuenta, comencé a perder el control, un insaciable deseo de tener ese pene dentro de mi me enloqueció, gire rápidamente para quedar de frente a mi verdadero cuerpo, inmediatamente estando frente a él, este se acerco más, poniendo mi pene sobre la vagina de mamá, al sentirlo firme, duro, grande, la razón me abandono completamente, a como diera lugar tenía que sentir ese pene dentro, empuje al sujeto hacia atrás, dejándolo costado sobre la cama, sin dudarlo me arroje encima de él, cómo desesperado le baje el cierre del pantalón, quería arrancarle la ropa, fue sencillo hacerlo, de un tirón le había quitado el pantalón al igual que los calzoncillos.
 
 

El simple hecho de mirar mi propio pene erecto, creo en mi una sensación fantástica, era cómo si miles de impulsos cruzaran por cada terminal nerviosa de mi cuerpo, sus manos comenzaron a acariciarme las piernas, la cara interna de los muslos y llegó a mi entrepierna., separó mis muslos, pasaba su palma de arriba hacia abajo, encerraba mi vagina en su mano y apretaba, viendo como mis ojos se humedecían más y más al sentir esa descarga eléctrica, su propósito era calentarme al extremo, que yo llegara al delirio con sus caricias.

Nunca creí que el cuerpo de mamá fuera capaz de dar tanto placer junto, continuo acariciando la vagina de mamá, con la diferencia de que ahora sus dedos se hundían en la carne de la vagina, sentía como sus uñas cortísimas me arañaban muy despacio, como presionaba con la punta de sus dedos tratando de meterse en ella, pero no, sólo seguía excitándome.

-¡¡Estás mojada!!-, decía suavemente, casi susurrándome y era cierto, hacía rato que había sentido como me estaba humedeciendo y ahora él lo podía comprobar al sentir la humedad, sin espacio para dudas me monte sobre aquel pedazo de carne, sentía como los muslos del cuerpo de mamá estaba totalmente mojados, por la humedad que salía de su vagina y escurría por las piernas, colocó la punta de su pene sobre los labios de la vagina, acarició la zona con él y de una sola vez, dejó que se deslizara dentro, de un solo y seco empujón se metió en mí.

El empujón me arrancó un pequeño quejido de dolor, pero rápidamente dejó paso a la sensación de querer retenerlo dentro, dejé que el instinto me guiara una vez más y comencé a moverme, a seguir el ritmo de sus embestidas, de sus entradas y salidas.

Al sentir  mi propio pene penetrándome, una inimaginable cascada de sensaciones se apoderaron de mi, cada extremidad del cuerpo de mamá se estremeció, sin duda era lo más delicioso que había sentido en la vida, instintivamente comencé a realizar movimientos de arriba abajo, el simple hecho de sentir lo duro del miembro desataba en mi una especie de desesperación anhelando sentir cada vez más fuerte y profundo el pene, era imposible de creerlo, estaba en el cuerpo de mamá teniendo relaciones con mi verdadero cuerpo.

Empecé a realizar movimientos más bruscos,  más rápidos, los gemidos escapaban involuntariamente de mi boca, de alguna manera sabía que lo que hacía era una aberración, pero no podía parar, no en ese momento, quería más, podía ver la expresión de mi verdadero cuerpo, sin dudas también lo estaba disfrutando, sin poderme detener decidí que gozaría del momento, justo al tomar la decisión, mi verdadero cuerpo llevo sus manos hasta los pechos del cuerpo de mamá apretándolos, masajeándolo, las sensaciones se multiplicaban extraordinariamente, es cómo si no existiera un límite para el gozo que estaba experimentando.

Sentir su pene friccionando las paredes de mi vagina ante cada entrada y salida me enloquecía, el ruido del flujo absorbiendo mi propio miembro era delicioso, sentía que dentro de la vagina había zonas que su pene rozaba que me estaba enloqueciendo. Con sus manos separaba más y más mis piernas, elevaba mis caderas hacia él y me penetraba más y más. Instintivamente coloqué mis piernas alrededor de su cintura y ese movimiento me dio más placer.

 
 

Sin saberlo, contraje naturalmente los músculos internos de mi vagina y encerré dentro de mí el pene y parece que eso lo transportó, porque escuché que me decía que eso le fascinaba, que no lo dejara salir, que lo apretara más y así hice, encerré su pene cada vez más, dificultando así las salidas y las entradas, para que el roce fuera más intenso.

Cada vez que el sacaba el pene para acariciar el clítoris con su punta, sentía que miles de rayos me atravesaban el cuerpo y le pedía que volviera a meterlo, que me llenara cada rincón.

El cuerpo de mamá estaba ardiendo, comencé a divagar, paso por mi mente el querer que ese  deleite jamás terminara, la voz que se escapaba del cuerpo que ocupaba, me excitaba más y más, pronto una idea invadió mi mente -Sí me quedo en el cuerpo de mamá podría disfrutar de esto por siempre-

Nunca había estado con una chica cuando tenía mi cuerpo de hombre, no sabía que era tener sexo siendo hombre, lo que estaba experimentando era sin dudas mi primera relación sexual, estaba convenciéndome que no quería experimentar otra cosa, quería quedarme con el cuerpo de mamá; mientras pensaba, aquel tipo me giro bruscamente poniéndome boca arriba, en un abrir y cerrar de ojos, estaba sobre mí, ahora él controlaba el ritmo, la fuerza, la profundidad, el bombardeo de emociones borro todo rastro de cordura, comencé a hablar en voz alta, -Más, más fuerte, no pares, sigue, ¡sigue!, no te detengas…  ¡me quedare en este cuerpo! ¡Sigue!-

Miraba mi verdadero cuerpo, sonreía, le era igual de placentero aquella mecánica corporal; Lo que siguió me hizo confirmar que deseaba quedarme con el cuerpo de mamá, decidí desde ese momento que me convertirá en Araceli. Cuando ninguno de los dos pudo más, cuando el estallido era inevitable sacó su pene de mi vagina y estaba dispuesto a terminar sobre mi vientre cuando de pronto, sin saber cómo, me encontré con su pene entre mis manos, queriendo beberme su semen sin vergüenza, sin pudor, sólo por el mero hecho de darle el último segundo de placer.

Así, sin más ni más, coloqué nuevamente su pene dentro de mi boca y solamente acariciando su punta con mi lengua, logré que su semen se esparciera por mi paladar y el contacto de su leche con mi lengua me llevó a un placer sin límites.

Terminamos empapados, no tengo idea cuanto tiempo transcurrió, eso era  lo de menos, estaba recostado descansando, el sujeto me abrazaba por la espalda, sin decir nada el tiempo paso, en breve comenzó a roncar, se había quedado dormido, me sentí feliz, cerré los ojos y me quede dormido.
 
 

Algo me sacudió levemente, abrí los ojos lentamente, algo o alguien estaba frente a mí, conforme abría los ojos pude percatarme que era mi verdadero cuerpo, estaba encima de mí, sonriéndome, algo aturdido, intente levantarme pero me fue imposible, el peso de mi verdadero cuerpo evitaba que lograra incorporarme, lo mire fijamente a los ojos, tenía una extraña mirada, llevo su mano hasta su boca, con la lengua remojo sus dedos, llevando hacia abajo la mano, inicio un suave masaje en el clítoris, se remojaba continuamente los dedos, cada vez que llevaba su mano hasta mi vagina me hacía sentir nuevamente excitado, sin darme cuenta otra vez teníamos sexo, ¿Cuántas veces lo repetimos? no lo sé, pero cada vez lo disfrute más.

Al terminar con aquella desenfrenada histeria erótica, nos encontrábamos acostados uno al lado del otro mirando hacia el techo de la recamara, lo único que pasaba por mi mente era el cómo comenzaría a vivir en el cuerpo de mamá, de pronto el sujeto a mi lado interrumpió mi debate mental, -Sé que te gusto, se que has decidido quedarte en el cuerpo de tu madre, pero tengo una propuesta para ti- ¿Qué podía proponerme? fui presa de la curiosidad, estaba dispuesto a escucharlo, girando lentamente mi cabeza para poder verle la cara, le pregunte -¿Qué propones?- el hombre esbozo una pronunciada sonrisa y contesto -Es maravilloso el sexo, pero no pretendo quedarme en tu cuerpo hijo, mi propuesta va más allá, cuando estuve en el cuerpo de tu mamá pude ver en sus pensamientos que tienes un padre que se largo con una zorra, tu padre tiene un buen puesto y la mujerzuela que es su pareja es mucho más joven que tu madre, además de tener un mejor cuerpo, ¿No te gustaría qué cambiáramos de cuerpos con ellos? así  podríamos probar el sexo en otros cuerpos y repetirlo cuantas veces queramos sin caer en una extraña relación de madre e hijo? además sería un buen desquite por todo lo que te ha hecho tu padre, también sería buena idea regresarle a tu madre su cuerpo- su idea por grotesca que sonara, me pareció atractiva, si había decidido quedarme en el cuerpo de una mujer, sería mejor hacerlo en otro cuerpo que no fuera el de mamá, además me vengaría de mi papá, definitivamente cooperaria con el gordo.

 
 

jueves, 28 de marzo de 2013

REPROBADO Capitulo VI

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CAPITULO VI
Encuentro
 
No podía creer lo que estaba pasando, era obvio que no se trataba de un sueño, estaba accidentalmente en el cuerpo de la idiota de Araceli, tarde algunos minutos en adaptarme al cuerpo de Araceli, no perdí el tiempo, por supuesto que explore todo lo que pude, cuidando de que no me descubrieran, sería un imbécil al ignorar que el causante de lo que estaba pasando era esa mierda de medallón. No se requiere de un intelecto superior para saber que tenía que recuperar de inmediato el objeto, me quite las zapatillas, ya que era imposible caminar con esas porquerías, salí apresuradamente del consultorio, pasando de largo e ignorando a los idiotas que estaban a fuera esperando.

Tuve que evadir algunos imbéciles que estorbaban en el pasillo, cuando llegue a mi cubículo me tire al suelo, buscando el medallón, me costó trabajo ponerme boca abajo, era incomodo sentir las tetas con la presión del cuerpo, al no verlo a simple vista, me hizo pensar que algún pendejo se lo había robado, sin embargo para mi fortuna, la porquería se había deslizado hasta una de las esquinas de la isla. Justo al tenerlo entre mis manos me sentí mejor, estaba tranquilo, si ese pedazo de mierda había provocado el cambio, seguro podía regresarme.

Me acerque al tarado del cubículo próximo:

“¿Qué le paso a Daniel? ¿Dónde está?... ¿Qué no escuchaste? ¿Dónde está?”

El imbécil tardo en reaccionar, comenzó a desespérame con su cara de pendejo, tuve que esperar algunos segundos más para que el tarado reaccionara, lo único que dijo fue que se lo habían llevado al hospital, sabía que no le sacaría más al tipo, no perdí más el tiempo y baje corriendo hasta la recepción, me dirigí hacia la chica de recepción, cuando la vieja me vio corrió y abalanzo sobre mí, dándome un fuerte abrazo, el sentir sus tetas apretando las mías me hizo calentarme un poco, apendejado por la nueva sensación permite que ese abrazo se prolongara, al separarnos la tipa dijo estar feliz porque yo estaba bien, ¿Qué pendejada era esa? entre cerré un poco los ojos mirándola fijamente, antes de que pudiera decir algo nuevamente la idiota estaba abrazándome

-Araceli, pensé que algo malo te había ocurrido, me preocupe mucho cuando vi salir a Daniel en camilla

-¿En camilla?¿Qué me paso?... ¿Qué paso? ¿Cómo estaba?

La chica guardo silencio, giro la cabeza lentamente hacia ambos lados en repetidas ocasiones, su breve respuesta me preocupo más que sus estúpidas muecas

“Estaba inconsciente, Gerardo se fue con él al hospital, hace poco llamo para avisar que Daniel está en coma”

Maldita sea, ¿Qué era esa estupidez? no podía creerlo, el maldito cuerpo frágil de la perra de Araceli, ¿soporto mejor el golpe que mi cuerpo? sencillamente era una estupidez, como pude me las arregle para sacarle la información de hospital, tuve que regresar al piso superior, entrar en la oficina de Araceli, buscar algo de dinero entre sus cosas y apresúrame a ir al hospital.

Tome el auto de la perra y conduje hasta el hospital, no fue sencillo salir del edificio, varios idiotas intentaron detenerme, argumentando que no estaba en condiciones, me encabrona toda esa gente estúpida. Circo maroma y teatro para llegar al lugar correcto, tuve que discutir con la imbécil de la recepción, necesitaba entrar para ver en qué estado estaba mi verdadero cuerpo, pero la infeliz se negaba, seguramente el alboroto hizo que Gerardo se diera cuenta de que estaba intentando entrar, justo cuanto estaba a punto de darle un puñetazo a la desgraciada perra, Gerardo me toco el hombro lentamente, gire bruscamente, al verlo tan de cerca y con su típica pasividad, provoco en mi el que me tranquilizara.

Alejados del tumulto que yo mismo había creado, nos sentamos en una banca de la sala de espera, con mucha tranquilidad me explico lo sucedido, de cómo nos encontraron en el piso, además de las complicaciones que se presentaron, escuche sin decir nada, estaba interesado, no tuve que preguntar para saber los pormenores, la mala noticia para mí, es que Daniel, carecía de actividad cerebral y con pocas posibilidades de mejorar. Estaba asustado, tenía que verlo yo mismo, le pedí que me ayudara a entrar a ver a “Daniel”, como pudo el tipo logro que me dejaran entrar; recorriendo el corredor, mientras más cerca estaba de la habitación mi corazón se aceleraba, era como si quisiera salirse disparado; Gerardo abrió la puerta, pidiéndome que estuviera “tranquila”, le dije que me dejara a solas con “Daniel” era claro que necesitaba hacer algunas cosas solo.
 
 
En cuanto cerró la puerta y se alejo, corrí para acercarme a mi cuerpo, conectado con todas esas mierdas, estaba completamente inerte, saque el medallón, lo traía colgado en el cuello, la blusa lo escondía, no sé cómo funcionaba en realidad, pero suponía que algo tenía que ver la piedra del centro, momentos antes de perder la conciencia en la oficina pude ver intensificarse un tono verde idéntico al del medallón, sin pensarlo demasiado, gire la joya hasta que llegara al tono verde, lo coloque debajo de la mano de mi verdadero cuerpo, dejando debajo del medallón la mano del cuerpo de Araceli, sin tener alguna reacción, cambie la posición de las manos, el transcurrir de los segundo sin reacción me encabronaba; un tercer intento, coloque las manos con el medallón cómo la primera vez, pero en esta ocasión daría un fuerte jalón, tenía la teoría de que aquel jalón a los documentos algo tenía que ver.

La fuerza que aplique al jalar las manos con el medallón apenas si fue perceptible, cuando nuevamente sentí el estremecimiento del lugar, una luz verde me deslumbro, seguido del destello blanco. Silencio, un pitido constante y en constante aumento del mismo me despertó, cuando abrí los ojos, lo primero que pude ver fue la cabeza de Araceli recargada cobre mi estomago, no se necesita ser un genio para saber que había regresado a mi verdadero cuerpo, comencé a reír, el medallón tenía un interesante funcionamiento; tal vez había descubierto su funcionamiento, sin miedo a experimentar, realice la mecánica para efectuar de nuevo el cambio, un nuevo jalón me llevo de regreso al cuerpo de Araceli, mientras mi verdadero cuerpo regresaba a un estado vegetativo. Efectué cuatro veces más el proceso, era claro que esa era lo forma de emplear el medallón, estando en mi verdadero cuerpo y al ver el cuerpo inmóvil de Araceli, me vino una gran idea, ya que todo mundo sabía que yo estaba inconsciente, además de que de ninguna manera podía moverme del hospital, decidí divertirme un buen rato con el cuerpo de Araceli, pensar en todo lo que podría hacer, verla desnuda y experimentar con su cuerpo me hizo excitarme, estaba decidido a no perder esa oportunidad, quizás estuve fantaseando demasiado tiempo, ya que cuando menos lo esperaba Araceli comenzó a recuperar la conciencia, sin perder segundos valiosos, efectué el cambio, sin darle oportunidad a recobrar la conciencia, comenzaba a gustarme esa luz verde.

Salí de la habitación, estaba de un gran animo, no podía esperar a ir a casa y jugar un rato con mi nuevo cuerpo, apresure el paso para salir del hospital pero en cuanto me enfile hacia el ascensor, Gerardo me intercepto

“¿Estas bien Ara?...”

Claro que estaba bien, mejor que nunca, el idiota creía estar hablando con “Ara”, le sonreí sarcásticamente, con un tono suave le conteste que estaba bien, me di el lujo de pedirle que me llevara a mi casa, afortunadamente el tarado no sabía dónde vivía realmente la perra de Araceli, lo guíe hasta mi verdadera casa, el muy soquete me ofreció su ayuda por si necesitaba algo, la ventaja de tener el cuerpo de Araceli es que podía hacer prácticamente lo que quisiera con ese idiota, burlonamente le agradecí por todo. El viaje fue breve sólo quince minutos, al llegar a casa, Gerardo estaciono el auto en la calle, me regreso las llaves y tomo un taxi que lo llevara de regreso al hospital, no había lugar a dudas, sería una gran tarde.

Siempre guardo una copia de la llave de la casa un la base de la herrería de una de las protecciones de la ventana, sin problema alguno estaba en el interior de la casa, cerrando la puerta inmediatamente comencé a manosear todo el cuerpo de Araceli, de camino al cuarto empecé a desnudarme, al llegar a mi recámara sólo tenía puesta la tanga y el sostén, esa perra malparida tenía buen gusto para la lencería, mi imaginación volaba rápidamente, no podía esperar saber que podían hacer unos dedos dentro de mi nueva vagina, era hora de empezar a jugar.
 
 
Me que quite el sostén para quedar solo en tanga, lentamente de a poco inicie pasando la mano sobre la vagina, aun sobre la ropa interior, sentía demasiado rico al pasar la uña suave por el costado del calzón, me acariciaba suavemente, las bragas empezaban a mojarse. Estaba fastidiándome la tanga así que decidí quitármela para poder explorar más chingón.
 
 
Note que los pezones estaban duros y sensibles, decidí apretarlos con una mano, el  roce de los dedos me gusto. Seguí tocando la vagina con la otra mano, pasando las yemas de los dedos, no sé porque, ni por donde pase, un gemido salió de mi garganta, poco a poco introduje mi dedo hasta el final, una vez dentro solo tenía ganas de moverme, intentaba mover el dedo más y más rápido, sintiendo en él la humedad causada y el calor que el cuerpo desprendía.
 
 
Entonces saque el dedo y juntándole otro intente penetrarme con los dos a la vez, una vez dentro, les deje sin mover y sentí como mi coño se abría poco a poco, como queriendo albergar los dos dedos, abrí las piernas y comencé a meter los dedos, hasta que de repente cuando tenía los dedos  rose algo que me hizo pegar un salto, fue en eso que sentí una cosquilla muy fuerte que me hizo apretar el abdomen, fue como una corriente eléctrica que salió de mi entre pierna, imagine a qué se debía, me pare, volví a tocarme hasta que sentí nuevamente la cosquilla y pude ver bien que parte era la que me hacía sentir eso, y fue ahí donde comenzó mi primera masturbación en el cuerpo de una mujer, empecé a moverlos durante un rato, sentía placer, un gozo que nunca antes había tenido.
 
 
Mientras me tocaba, sentado comencé a sentir cada vez más rico, me tire hacia atrás en la cama, recostado seguí y seguí moviendo mis dedos sobre el que después descubrí que era el clítoris, transpiraba y se me estaba cansando la mano, hasta que la cosquilla fue creciendo y creciendo, sentí de nuevo ese placer tan rico, termine cansado, con las piernas adoloridas ya que apreté demasiado los músculos y las pantorrillas mientras lo hacía, sentí como quede totalmente mojado.

Había experimentado el mayor placer de mi vida, el masturbarme cómo mujer no era nada ni semejante a lo que había sentido en mi verdadero cuerpo, estaba pasándola bien, hasta que un extraño pensamiento me fastidio, imagine a un hombre penetrando con su pene el cuerpo de Araceli, el simple hecho de imaginarlo me hizo dar un salto fuera de la cama, me dio asco aquella imagen, una cosa era sentir esa montaña rusa de emociones y otra el pensar en un hombre.

 
 

Determine parar con el asunto de la masturbación, me tranquilice y senté un rato en la cama, en lo que recuperaba las fuerzas para hacer otras cosas. Tome el medallón, no mentiré al decir que esa mierda no era una maravilla, de pronto note algo en su mecanismo que no vi la primera vez, un par de botones en los costados, no me atreví a presionarlos, no sabía de que eran capaces esas porquerías, continúe revisando los detalles del objeto, estuve girando la piedra central por unos segundos, me detuve en uno de los cambios de color de la joya, sin darme cuenta ya había anochecido, no aguante la curiosidad, apreté los botones, un fuerte dolor de cabeza fue el resultado de aquel experimento, una montaña de imágenes, pensamientos y recuerdos ajenos a mi mente atascaron  mi cabeza, eran cómo si la información de la mente de Araceli fuese vaciada en mi cerebro, en cuestión de minutos, sabía todo acerca de ella, de recuerdos de su infancia, de los nombres de sus padres, amigos, incluso que tenía un hijo de nombre Nicolás;  uno de esos millones de pensamientos resalto: “Nicolás esta solo en casa”, era cómo si sus sentimientos también me afectaran, sin poder creerlo estaba preocupado por un idiota que ni siquiera conocía; me levante bruscamente de la cama y comencé a caminar por la habitación, pronto note otro cambio, mi forma de caminar era diferente, realizaba un extraño contoneo con las caderas, me senté, sin tampoco notarlo en cuanto estuve sentado junte las piernas, era increíble lo que sucedía había adoptado ademanes de Araceli, realice un nuevo experimento, intentando evocar un recuerdo de unas horas anteriores o días pasados, en cuestión de segundos tenía ya una imagen en la mente, además de toda una frase ya construida con respecto a esa imagen.

Estaba emocionado por las propiedades del medallón, sin ningún problema podría hacerme pasar como la verdadera Araceli, con su cuerpo y su mente en mi completo control. Tenía que realizar más experimentos, necesitaba probar el ocupar otro cuerpo, sin demora tenía en la cabeza la idea de ir a la casa de Araceli y aprovechar que tenía a su hijo, el niño sería un buen candidato para mi experimento con el medallón, utilizando los pensamientos de Araceli, tome su celular y le envíe un mensaje, pidiéndole que no se preocupara que llegaría un poco tarde, quería dejar todo listo para ejecutar mi plan.

Me vestí sin problema alguno, al poseer los pensamientos de Araceli, todo era en automático, el simple hecho de ponerme el sostén no represento dificultad alguna.  Ya muy de tarde, salí de la casa, subí al auto de Araceli y conduje hasta su casa, conocía perfectamente el camino, me tomaron aproximadamente veinticinco minutos llegar hasta su hogar, al entrar todo estaba en silencio, todas las luces apagadas, conocía el camino, en absoluto desconocía la distribución de los cuartos, sin dudar estaba subiendo las escaleras, deseaba llevar a cabo mi plan lo más rápidamente posible, así que busque en la mente de Araceli un buen pretexto para despertar al chico, que evidentemente ya estaba dormido. Ya en el pasillo, jale un poco un mueble y lo azote contra el muro, quería provocar un fuerte ruido que hiciera salir al chico, mi idea fue un éxito, con cautela mire fijamente la puerta de su cuarto, se abrió ligeramente, sólo una rendija era la apertura de dicha puerta, note su presencia, había despertado al niño.

Note que me miraba,  al verlo deje escapar una sonrisa maliciosa, el muy imbécil no sabía que era parte de lo que yo había planeado, busque en los pensamientos de Araceli el posible pretexto, decidí disculparme por haberlo despertado, era lo más lógico, una pregunta espontanea salió de mi boca:

“Sé que es tarde para preguntar, pero estoy emocionada por saberlo ¿Cómo te fue en la escuela? ¿Listo para la preparatoria?”

Pensé que el desgraciado tenía algún retraso mental ya que tardo en contestar, lo más patético fue su respuesta:

“reprobé”

Pensé que era un pobre diablo, comencé a reír fuertemente, era patético el tipo, burlonamente le pedí que me dijera la verdad, increíblemente el tarado estaba diciendo la verdad, sin desearlo un sentimiento ajeno (seguramente de las emociones del cuerpo de Araceli) me hizo parar de reír, sin darme cuenta estaba molesto, volví a preguntarle lo mismo, el infeliz ni siquiera pudo mirarme, sentí un impulso en una de mis manos, tuve que llevar la otra encima, era cómo un hormigueo incesante, mi enojo fue subiendo de tono, ya de una forma más agresiva le exigí que me contestara, la tercera vez fue la misma estupidez:

“si mama, reprobé, esa es la verdad”


El cosquilleo en la mano se convirtió en un intenso calor, tenía ganas de golpear al tonto, sin reprimirme le di dos cachetadas, luego pensé que mejor le hubiera dado un puñetazo en la cara, rápido busque en los pensamientos de Araceli, la probable respuesta a la situación; la tipa era divorciada, también pude saber que el padre odiaba al imbécil del hijo, lo más natural era la amenaza de telefonearle para que se lo llevara, estaba decidido a darle un buen susto al chico, me di bruscamente la media, comencé a caminar por el pasillo, necesitaba retirar las emociones y pensamientos de Araceli, ya no los iba a necesitar por el momento, tome el medallón, gire la gema, justo cuando llegue al tono azul, sentí un fuerte golpe en la cabeza, el imparto me hizo caer al piso, al momento del impacto con el suelo una deslumbrante luz azul me cegó, luego todo se oscureció.
 

domingo, 24 de marzo de 2013

REPROBADO Capitulo V

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CAPITULO V
Varias horas antes...
 
“Dieciséis horas trabajando para que ese viejo imbécil siga atascándose en dinero, maldita sea la hora en que decidí trabajar para ese idiota, si no fuera por las jodidas deudas que tengo, ya me hubiera largado, la vida a veces es injusta con los que realmente nos esforzamos.”

Tuve que quedarme horas extras en la oficina, de último minuto el patrón solicito el inventario del pasado mes, llevo trabajando  una semana entera durmiendo sólo tres horas, estoy realmente cansado, encima de que en un par de horas debo de regresar al trabajo, tengo que ir a la casa de mi tía abuela a recoger algunas cosas que me ha dejado, a la muy desgraciada se le ocurrió morirse.

Una hora era lo único que tenía de tiempo disponible para recoger una caja llena de porquerías, debía llegar pronto al trabajo para continuar el reporte y entregarlo antes de las tres de la tarde; ya había realizado casi todo, sólo faltaba pasar el borrador del inventario en un documento “decente”. Afortunadamente vivo a unos quince minutos de la casa de la vieja, era el último día para recoger los objetos que herede, ya que la casa pasaba a ser propiedad de uno de los tarados de mis primos.

Cuando llegue a la casa de mi tía, había una tipa mal encarada sentada en las escaleras, estaba seguro que no era menos infeliz que ella de estar en ese lugar:

“¿Señor Álvarez?... llega retrasado, estaba a punto de irme, por favor tome sus cosas y firme estos documentos”
 
Me entrego una mísera caja de tamaño semejante a una caja de huevo, ni siquiera estaba pesada, al agitarla todos lo cachivaches en el interior producían un ruido semejante al de una maraca, firme las formas y me largué, tenía el tiempo justo para llegar a la oficina.

La oficina era quizás el lugar que más he odiado en la vida, lleno de estúpidas personas hipócritas, siempre perdiendo el tiempo en cada oportunidad que tienen, en lo particular odiaba de sobre manera a tres personas que ese lugar, era obvio que por encima de todos mi jefe ocupaba el primer lugar, detesto al viejo con todo mi ser, en segundo sitio está la descerebrada de su asistente Araceli, ocupando el ultimo y no menos flamante lugar de mis personas no favoritas estaba el tipo de las copias, el día que me largué de aquí le daré un fuerte puñetazo.
 
 
Arribe con tiempo de sobra a mi cubículo, tome asiento, abrí la gaveta de mi escritorio y saque una navaja, corte la cinta canela que mantenía cerrada mi fantástica e inútil caja recién adquirida, mirando al interior, mis sospechas eran ratificadas “basura” uno par de libros, tres piezas de cerámica despostillada, una docena de monedas viejas de algún país extraño, un decrepito sombrero, dos botes llenos de botones viejos y en una cajita de metal, tenia autentica basura ahí, saque la caja de metal, tuve que darle algunos golpes al seguro para poder abrirla, cuando logre retirar la tapa, descubrí que contenía un horrible medallón: “¿Acaso la vieja era una especie de bruja o solo formaba parte de un grupo satánico?”

El inusual diseño del medallón llamo mi atención, tiene una cabeza de algún asqueroso demonio al centro, liviano, al parecer es de plata, por lo menos me darían algo de dinero por el metal, lo gire para ver que tenía en el reverso, una tapa circular con un hoyo al centro,  en los costados de la tapa, tres anillos llenos de inscripciones, que podían girarse, estaba dividido en dos partes, al centro de cada parte esta incrustada una diminuta piedra, doce para ser exacto, todas de diferentes colores, tal vez no estaba tal mal, quizás eso elevaría su precio, me alegre cuando mire de cerca el centro, una enorme piedra, de color azul, pensé que podía retirarla, pero lo único que logre fue girarla, la desgraciada piedra, cambia de color, la estúpida perra de mí tía al parecer me dejo algo que valía algunos centavos.

Decidí continuar revisándola más tarde, tenía trabajo que terminar. Transcurrieron tres horas en completa tranquilidad, hasta que la infeliz de Araceli marco a la extensión de mi cubículo para darme un recado del jefe:
 
 
“Héctor, necesitamos que te apresures con el inventario, falta poco tiempo para la hora de la comida y el jefe quiere ese documento en su escritorio antes de que te vayas a comer”

¡Maldita puta! me limite a contestarle con un seco "si", olvide el mal trago cuando reanude mi trabajo; dieron las dos de la tarde, había terminado el documento, una hora antes de lo solicitado, no lo entregaría de inmediato, seguramente si lo hacía, tendría que hacer otra cosa urgente, dejándome nuevamente sin hora de comer. Saque de de nuevo el medallón, continúe mi inspección al objeto, estaba contento, tanta decoración podía elevar su precio, juguete con mis manos con el objeto, accidentalmente gire la tapa, había algo más en el interior, el medallón esta divido en dos partes, el reverso de cada parte contiene más inscripciones, me intereso más la parte reversa de la pieza frontal, la joya al centro es más grande de lo que había pensado.

Hice un segundo intento por sacara, volví a girarla, pensé que tenía una especie de cuerda, y girándola podría sacarla, por cada vuelta que le daba a la piedra cambiaba su color, al completar las vueltas regresaba a su color inicial. Era una piedra extravagante, seguro sería lo más costoso de ese pedazo de fierro.

Estuve pasando más de veinte minutos dándole vueltas a la joya, definitivamente no saldría, antes de volverle a colocar la tapa me interrumpió la tarada de Araceli:

“Deja de jugar con tu juguetito, necesito que me entregues tu trabajo Héctor”

Sostuve el medallón con una mano, con la otra alcance el inventario y me estire para entregárselo a la puta perra, el movimiento que hice estirándome, provoco que estuviera a punto de soltar el medallón, me contorsione cómo pude para no soltarlo, alcance a sostenerlo fuertemente por uno de sus lados, mientras hacia malabares para no soltar el documento, Araceli se acerco para tomar el documento, justo cuando me lo arrebato de las manos, algo sacudió el piso, un intenso brillo verde me cegó, sentí un trancazo en la nuca, un fuerte pitido era lo único que escuchaba, conforme el sonido disminuía logre escuchas varias voces, pidiendo auxilio, el destello verde se convirtió en un brillo blanco, poco a poco recuperaba la visión, estaba frente a mi uno de tipos de limpieza junto a una de las chicas de contaduría, el idiota me estaba gritando al oído que despertara, mientras que la mujer no paraba de decir:

“Araceli ¿Estás bien?... Araceli ¿Estás bien?... Araceli, Araceli…”

Qué putas hacia la infeliz gritándome así, me percate que estaba en el piso, gire un poco la cabeza, vi otro grupo de gente reunida a unos cuantos pasos, gritaban cómo locos, algunas chicas estaban llorando, intente incorporarme, pero las personas que tenía frente a mi me lo impidieron, me retorcí en el piso, para evitar que me siguieran tocando, tire algunos golpes al aire, para alejarlos, los imbéciles se asustaron y me dieron suficiente espacio para levantarme, un ligero dolor de cabeza me puso de un pésimo humor, no sabía que pendejada había ocurrido, pero era hora de largarme a tragar, la chica que estaba frente a mi cuando desperté me tomo del brazo, diciéndome:

“Araceli, espera, deja que te revise el doctor… Araceli… espera”


Le quite bruscamente el brazo, gire nuevamente, al intentar dar un paso, sentí cómo si estuviera pisando algo, fui directo al suelo, me sentí cómo un idiota, maldije a medio mundo, mire hacia mis piernas para ver con que me había tropezado, me quede pasmado al darme cuenta que eso que veía no eran mis piernas
 
 
“Qué puta madre paso”

¿Qué sucedía? Escuche la voz de una mujer saliendo de mi boca, ¿Qué pasaba? Mis piernas eran las de una mujer, un hombre ayudo a levantarme con cuidado, la chica de antes volvió a tomarme por el brazo:

“Araceli, tranquila nena, debes dejar que te revisen, te desmayaste”


Lleve lentamente hacia el piso, dos enormes tetas estaban en mi pecho, estire mis manos, eran delgadas y pequeñas, tenía uñas, eran las manos de una mujer, estaba desconcertado, ¿Qué ocurrió? me quede sin habla estaba sorprendido; un sujeto llego solicitándole a la chica que estaba unto a mi al igual que al chico de limpieza que me llevaran a la enfermería, ambos me tomaron de los brazos, llevándome con rumbo a  las escaleras, directamente hacia la enfermería.

Gente gritando, corriendo y murmurando en los pasillos era lo que alcanzaba a escuchar en el exterior del consultorio, estaba sentado en una cama junto a un locker lleno de medicinas, una cortina blanca, impedía la visibilidad hacia la puerta de entrada, estaba sólo, me toque el rostro, todo lo que tocaba me parecía diferente, lleve mis manos hacia las tetas, las apreté un poco, eran reales, lleve mis manos hasta mi entrepierna, mi amigo se había largado, ya no tenía nada en medio de mis piernas, el simple hecho de tocarme en esa zona, produjo una sensación placentera, di un rápido vistazo al resto del cuerpo, tenía el cuerpo de una mujer, busque en alguna parte un espejo, encontré uno pequeño colgado en uno de los muros, me levante rápidamente, me acerque casi corriendo hasta él, me mire y asombrado:

“Es Araceli… Estoy en el cuerpo de Araceli… Soy Araceli”
 

domingo, 17 de marzo de 2013

REPROBADO Capitulo IV

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CAPITULO IV
 
 
Una suave luz se colaba a través de una pequeña separación entre las persianas, proveniente de la ventana que da hacia la calle, lentamente fui recuperando la visión, el destello me había cegado por algunos segundos, comencé a sentir un intenso hormigueo por todo el cuerpo, era evidente que había recuperado el control de mi cuerpo, además la voz de mamá había cesado por completo, conforme las cosas iban tomando nitidez, también el hormigueo decrecía, una vez que todo se normalizo, lo primero que vi fue mi verdadero cuerpo aun durmiendo, con mi mano justo en su pecho, estuve a punto de dejar escapar un grito de mi boca, justo antes de que fuera audible logre llevar mi otra mano para cubrirla, era un hecho que seguía en el cuerpo de mamá, dirigí mi mirada hasta mi mano que estaba sobre el pecho de mi verdadero cuerpo, algo extraño sucedía, sentí estar tocando algo metálico, levante inmediatamente la mano, al dejar de contactar aquel artefacto metálico la voz de mamá reapareció cómo un disparo, se aproximo cómo el sonido de un tren saliendo de un largo túnel, antes de que fuera mayor el volumen de la voz de mamá, coloque nuevamente mi mano sobre aquel pedazo de metal, cómo un verdadero acto de magia, la voz volvió a silenciarse, definitivamente aquel artefacto tenía un efecto positivo en mi.

Deslizando suavemente mi mano por debajo del objeto metálico, pude inspeccionarlo mejor, se trataba de un medallón, era del tamaño de la palma de la mano de mamá, ligero, plateado, con grabados extraños en el perímetro, intente girarlo cuidadosamente, sin querer lo solté por segunda ocasión, y al igual que la primera vez, la voz de mamá espontáneamente se genero en mi mente, sin dudarlo regrese la mano al medallón, estaba seguro que aquel trozo de metal evitaba que perdiera mi conciencia, pronto las preguntas aparecieron:

“¿Por qué llevaba eso sobre el pecho de mi verdadero cuerpo? ¿Qué tipo de efecto tenía ese medallón sobre mi?... Jamás lo había visto”


Las sospechas no tardaron en presentarse, quizá aquella persona que poseía mi verdadero cuerpo sabia la verdad, tal vez ese medallón era el causante de que cambiara de cuerpo con mamá, necesitaba examinarlo mejor, busque en mi cabeza la mejor forma de quitarlo del cuello de mi verdadero cuerpo, estaba sujeto por un listón que colgaba del cuello, con delicadeza, me agache para sacar una caja de herramientas de color amarillo con una tapa transparente que guardo debajo de la cama, sólo guardo en su interior algunos objetos que utilizo en el taller de la secundaria, un verdadero acto circense efectuó mi mano libre para abrir la caja, no tarde en encontrar una navaja en uno de los costados, junto a unos plumones de colores, me incorpore lentamente y corte el listón para sacar el medallón.

Una vez que logre apoderarme del medallón, Salí con todo sigilo de la recámara, pensé en lo afortunado que fui de no despertar a mi otro yo. Regrese a la habitación de mamá, cerré la puerta con llave, pensando en que tal vez si aquella persona que estaba en mi verdadero cuerpo despertaba y notaba que le hacía falta el medallón no dudaría en irme a buscar. Temeroso por lo que pudiese suceder, rápidamente fui hasta el buro, busque en el cajón del centro las llaves que guardaba mamá del cuarto de servicio en la azotea, preocupado porque en cualquier momento pudiera despertar mi otro yo, tome el juego de llaves del cajón, en mi otra mano afianzaba con fuerza el medallón para no soltarlo,  abandone la habitación de mamá, subí por las escaleras hasta llegar a la puerta de herrería del cuarto de servicio, estaba demasiado nervioso, me dilate demasiado en abrir las tres chapas de la puerta, constantemente erraba las llaves, volteaba frenéticamente para ver si no estaba alguien detrás mío, torpemente logre abrir la puerta, entre al cuarto y cerré la puerta con llave.
 
 
Estaba seguro en el cuarto de servicio, esa habitación la utilizábamos para las visitas, así que contaba con una cama, un closet y un baño, me trepe a la cama y me senté, colocando mis piernas abiertas, con ambas manos tome el medallón, llevando cerca de la cara para verlo más de cerca; una especie de formas orgánicas, parecidas a la forma de una planta flanqueaban los costados de la pieza metálica, en la parte inferior, algo semejante a la flor de Liz invertida remataba la base, al centro una cabeza demoniaca, sus largos cuernos se torcían hacia la parte superior, unas solidas tiras entrecruzadas con un gancho al final eran la decoración superior, lo gire para ver la parte posterior, la cual era mucho más interesante que el frente de aquel objeto; la cara posterior tenia en forma de espiral, naciente del borde exterior hasta el centro, tenía una inscripción en una lengua que jamás había visto, una joya turquesa remataba el centro de la pieza, algo muy particular del medallón eran dos tipos de botones cercanos al piedra central, mirando a detalle la piedra preciosa pude notar en el fondo otra inscripción en una escritura similar a la del espiral centrifugo del medallón.
 
 
Inicie una serie de pruebas sencillas con él, lo primero que realice fue soltarlo por un momento, inmediatamente lo soltaba, la voz de mamá regresaba, al volverlo a tomarlo desaparecía en un parpadeo, efectué la misma prueba durante periodos de tiempo cada vez más largos, en el último intento casi perdí el control del cuerpo.

Habiendo confirmado que el medallón me mantenía con la pleno control del cuerpo de mamá, decidí elabora otro tipo de prueba, me intrigaba saber cuál era la utilidad de los botones, así que apreté uno y después el otro, sólo emitía un “click”, luego los apreté simultáneamente, un vertiginoso mareo me sacudió, sentí cómo si un fuerte golpe me hubiese conectado por la espalda, enviando todo mi peso hacia el frente, una vez que recupere el equilibrio, descubrí, quizás lo más sorprendente que había visto en mi vida, mi visión se torno azulada, un tono idéntico al de la piedra del medallón, era como si trajese unas gafas de cristal azul, gire la cabeza para mirar el entorno, la sorpresa fue cuando observe lo que estaba a mis espaldas, era el cuerpo de mamá completamente inconciente, como acto reflejo di un salto de la cama, no podía creer lo que veía, mi alma se había desprendido del cuerpo de mamá, algo similar a los cuentos de los viajes astrales, dando algunos pasos lejos de la cama, pude percatarme que era como si hubiese detenido el tiempo, estaba impresionado, bastaron segundos para que el miedo me invadiera, me asusto el sentirme fuera del cuerpo, instintivamente di un salto hacia el cuerpo de mamá que estaba sentado en la cama, un fuerte estremecimiento me provoco un nuevo mareo, sentí que la cabeza me giraba sin control, en cuanto el mareo se detuvo, note que había regresado al cuerpo de mamá, me sentí tranquilo, el desprendimiento fue una sensación aterradora, era claro que no volvería a intentarlo, no en ese momento.
 
 
La ultima función que encontré en el medallón era algo referente con el cristal azul del centro, coloque mis dedos para ver si podía retirar la joya, sin tener éxito, sin embargo, pude darme cuenta que podía girarse con dirección contraria a las manecillas del reloj, la rote un cuarto, cómo si marcara las nueve horas, asombrosamente la piedra cambio de color, tomando un tono morado y emitiendo un “click”, volví a rotarla, la segunda ocasión volvió a girar un cuarto de vuelta, cómo si marcara las seis horas, un “click” acompaño a un nuevo cambio de color, el morado se torno rojo, espero algunos segundos, aguardando algún tipo de efecto, sin cambio alguno, volví a girar la piedra, un tercer “click” acompañado por un naranja en la joya marcaban las tres horas, sin demora alguna ese desplazamiento tuvo un efecto en mi, un bombardeo de imágenes se proyectaron en mi mente, miles de recuerdos fueron vaciados en mi memoria, sentí un fuerte dolor en la cabeza mientras toda aquella información entraba en mi cerebro.

 El tiempo que demoro el efecto del medallón lo desconozco, pero sin lugar a dudas, algo increíble había sucedido, toda la memoria de mamá, todas sus vivencias, todos sus conocimientos, ahora formaban también parte de mi, era cómo si su mente se hubiera fusionado con la mía, conocía todos sus secretos, todos sus recuerdos, fue fantástico, el medallón me brindaba un control absoluto del cuerpo de mamá. Desgraciadamente el efecto tenía una corta duración, transcurriendo los cinco minutos, toda aquella información desapareció de mi mente, en automático la piedra termino su giro de trescientos sesenta grados para regresar a su color inicial.

Tenia en mi poder un poderoso objeto, era definitivo que ese instrumento era el causante de que cambiara de cuerpo con mamá, sabía que con lo recientemente descubierto acerca de las funciones del medallón, era suficiente para descubrir la verdad de la noche anterior, sólo bastaba girar la piedra ciento treinta y cinco grados; tome de nuevo entre mis dedos la piedra, pronto conocería la verdad.
 

sábado, 16 de marzo de 2013

REPROBADO Capitulo III

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CAPITULO III
 
 
Una mañana fría precedió a mi extraña noche, me había quedado dormido después de masturbarme en el cuerpo de mamá, la baja temperatura matutina fue la encargada de despertarme, al abrir bien los ojos inmediatamente note que seguía en el cuarto de mamá, me levante cómo impulsado por un resorte, corrí hacia el espejo que se encuentra encima del tocador, continuaba atrapado en el cuerpo de mamá, mire fijamente el reflejo de mi cara en el espejo, gire la cabeza de izquierda a derecha para ver mejor cada perfil del rostro de mamá, su piel lucia más blanca de lo acostumbrado, me aleje unos centímetros del espejo para poder admirar el cuerpo completo de mamá. Era un autentico desafío apartar la mirada de sus hermosos y redondos pechos, en automático lleve mis manos hasta ellos, apretándolos suavemente, realizando un ligero masaje de arriba hacia abajo, justo al llegar la parte baja, daba un pequeño apretón llevando mis manos hacia los costados exteriores de cada uno, una relampagueante sensación dio como resultado un aumento en el ritmo de mi respiración al igual que la noche anterior comencé a excitarme.
 
 

Un pensamiento repentino interrumpió abruptamente mis intenciones de sentir mis dedos una vez más dentro de mí, una voz lejana rompió de tajo mi concentración:

“Hoy hay muchas cosas que debo hacer”

Sin duda era la voz de mamá en mi mente, fue cómo si me hubiese susurrado, cerré los ojos, un nuevo susurro se podía escuchar tenuemente:

“¿Qué debo hacer con Nico?... Tendré que llamar a Alfredo”

El segundo mensaje perturbo mi tranquilidad, nuevamente la voz de mamá, se logro escuchar un poco más fuerte que la vez anterior, mi mente comenzó a jugarme una mala pasada, ¿Era posible que esos pensamientos vinieran de mi propia mente? justo cuando aquella pregunta terminaba de formularse en mi mente, una tonada musical se escucho en el cuarto, automáticamente, sin siquiera tomar conciencia de ello, no dude en decir en voz alta:

“mi celular”

corrí hasta una bolsa de mano de color café que estaba en el tocador, la abrí y lleve mi mano a una de las bolsitas del interior, saque el celular, cuando lo mire para contestar me di cuenta que me solicitaba la clave para desbloquearlo, no dude en ingresar un par de números, desbloqueándolo, pronto me di cuenta que se trataba de un mensaje, una natural curiosidad se apodero de mi, revise el contenido del mensaje el cual solamente era un recordatorio de alguna amiga de mamá para festejar el cumpleaños de una compañera del trabajo. La voz de mamá apareció una tercera ocasión, aun más audible que la anterior:

”Es verdad, es el cumple de Pili, la llamaré más tarde para vernos”

ese último pensamiento provoco que la cabeza comenzara a darme vueltas, bombardeado por preguntas que no podría responder, ¿Cómo sabía dónde estaba el celular? peor aún ¿Cómo sabía el código de desbloqueo?, Algo me estaba pasando, era cómo si parte de los pensamientos de mi madre estuvieran mezclados con los míos. Me senté en el borde de la cama, llevando ambas manos hasta la frente, ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué podía escuchar aquellos pensamientos ajenos a los míos? pronto me encontré sumergido en un perturbador silencio, esperando volver a escuchar aquella voz, transcurrieron algunos minutos hasta escuchar por cuarta ocasión aquella voz:

“Tengo que pasar a recoger el obsequio de Pili con Cesar”

El pánico pronto se apodero de mi, mientras iban pasando los minutos más pensamientos ajenos, correspondientes a los de mi mamá me invadían:

“Tengo que pasar a recoger el obsequio de Pili con Cesar” “Espero que Viri tenga tiempo de hacerme algo en el cabello” “Le diré a Edgar que olvide llevarme de nuevo a  comer ese asqueroso pollo seco…”


Me levante de la cama, ¿Qué era todo aquello? pensaba en lo que debía hacer, intente tranquilizarme pensando en voz alta tratando de opacar aquella cascada de pensamientos ajenos:

“Bien, bien…  todo está bien, tranquilízate, hay que pensar en cómo resolver esto, todo saldrá bien, sólo tranquilízate Araceli”


“¡Araceli!” dije el nombre de mamá refiriéndome a mí mismo, eso no podía estar ocurriendo, una nueva ola de pensamientos se conglomeraron en mi cabeza:

“¿Qué haré con Nico?... Ese niño cada vez se comporta peor… Tendré que llamar a su padre para que venga por él, no puedo educarlo sola…”

La última frase no sólo la había pensado, sino también la dije en voz alta, me resultaba imposible ya pensar con claridad, pronto deje de escuchar mis propios pensamientos, camine hasta el espejo y mire el reflejo de la cara de mamá, lleve mis manos hasta el rostro, justo cuando las manos rosaban las mejillas, perdí parte del control del cuerpo, las manos por si solas fueron hasta el cabello, recogiéndolo, llevando por detrás de las orejas, seguido de unas cuantas palabras:

“Que ojeras tengo, debo de dejar de juguetear tanto en las noches”

mi reacción inmediata fue gritar y dar varios pasos lejos del espejo, estaba perdiendo el control, era como si mi conciencia estuviera desapareciendo para darle el lugar a la mente de mamá, me asuste demasiado, debía de hacer pronto algo, sin saber que hacer me quede pasmado, convertido en una estatua incapaz de razonar, imposibilitado para encontrar alguna pronta respuesta, inmóvil por varios minutos me percate que la voz había dejado de resonar además de recuperar la movilidad absoluta del cuerpo.

El episodio recientemente vivido, sembró en mi una infinidad de cuestionamientos, causando una tremenda angustia, ¿Qué tal si volvía a escuchar aquella voz?

¿Qué haría si perdiera por completo el control del cuerpo? ¿Qué pasaría si la personalidad de mamá regresaba a su cuerpo y la mía se desvanecía? No podía perder el tiempo jugando con el cuerpo de mamá, debía encontrar la forma de regresar a mi verdadero cuerpo lo más pronto posible, siendo esa empresa algo semejante a lo imposible, en principio de cuentas ni siquiera sabía de qué forma estaba dentro del cuerpo de mamá, razonablemente lo más sencillo era basar todo en la teoría del golpe en la cabeza:

“Si un golpe lo provoco, otro lo debe de arreglar”

Por absurdo que pareciera, era la solución más viable para probar en ese momento, no esperaría a que la voz regresara, menos perder la capacidad de controlar mis pensamientos y movimientos, sin importar que estuviese desnudo, fui directo hacia la puerta de la recámara, quite el seguro, salí apresuradamente de la habitación, corrí por el pasillo con rumbo hacia mi verdadero cuarto, abrí despacio la puerta, mire mi verdadero cuerpo, aun dormía, me acerque lentamente, tratando de evitar algún ruido que le despertase, una vez que me acerque lo suficiente como para tocarlo, busque la manera de ponerlo boca arriba, ya que dormía recostado de su lado izquierdo, con gran sigilo y cuidado lo gire lentamente hacia su lado derecho, justo al tenerlo de frente, me acomode de tal manera que mi cabeza quedara casi alineada con la suya, estaba dispuesto a dar el golpe, cuando nuevamente los pensamientos de mamá en mi mente me interrumpieron:

“Espero que Edgar pueda acompañarme a la fiesta de Pili… ojala podamos pasar a su departamento, tengo ganas de estar con él”

Un movimiento de mi mano, ajeno a mis deseos, fue hasta uno de mis pechos, frotándolo suavemente, mientras la otra fue hasta la vagina, hice un esfuerzo mayor para evitar que mi otra mano realizara aquel movimiento involuntario, esta vez los pensamientos eran más fuertes y claros. No pude evitar decir en voz alta un nuevo pensamiento que surgía de aquella presencia invasora:

“¿Qué estoy haciendo en el cuarto de Nico?”


En segundos deje de sentir el cuerpo, me había convertido en un espectador, era cómo si mamá recuperara totalmente el control de su cuerpo, sus pensamientos invadieron mi mente haciendo inaudibles los míos, intente desesperadamente hacer un último intento por moverme, trate de aproximarme lo mejor posible a mi verdadero cuerpo e intentar golpearlo con la cabeza, con un gran esfuerzo logre recuperar parcialmente el control del cuerpo de mamá, hice la cabeza hacia atrás tomando impulso fue cuestión de un instante cuando volví a quedarme petrificado, imposibilitado para asestar el golpe, me sentí perdido, de alguna manera sabía que esa era mi última oportunidad, rápidamente mamá tomo el control de su cuerpo dejándome únicamente el movimiento de su brazo derecho, lo único que pude hacer fue poner la mano sobre el pecho de mi verdadero cuerpo, era cómo una especie de despedida, pronto mi vista se oscureció, la voz de mamá era lo único que escuchaba, sólo podía sentir el brazo derecho, sintiendo cómo caía sobre el pecho de mi antiguo cuerpo, un hormigueo hacia desaparecer las sensaciones del único miembro que podía controlar del cuerpo, iba a desaparecer por completo. Teniendo una última sensación en la punta de los dedos, logre sentir algo que no era el pecho de mi verdadero cuerpo, estaba tocando un objeto de metal, un fuerte hormigueo me hizo sentir de nuevo el brazo, una fuerte luz ilumino las tinieblas en las que estaba envuelto, ese destello repentino silencio la voz de mamá en un instante, el silencio se apodero de mi y perdí la conciencia.
 

domingo, 10 de marzo de 2013

Reprobado Capitulo II

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CAPITULO II
 
 
… aquella persona que había despertado definitivamente no era mama, lo supe al escuchar sus primeras palabras al despertar: “¿mama?”

La impresión me enmudeció,  di algunos pasos hacia atrás, mientras miraba levantarse aquel cuerpo,  no lograba entender lo que había sucedido, me encontraba en el cuerpo de mamá, pero era obvio que mamá no estaba en el mío, corto de tajo mis pensamientos cuando termino de incorporarse y me volvió a hablar:

“¡Mamá lo siento!, no quería pegarte, me tropecé, se que estas molesta por el asunto de la escuela, pero por favor no le hables a papá a esta hora, perdóname por favor, deja que amanezca, te prometo que no insistiré en quedarme, mañana mismo me voy si así lo deciden, pero te suplico, déjalo para mañana”


Sonaba justo como yo lo diría, ¿Quién era aquella persona? lo que me dijo era justamente como yo mismo lo hubiera dicho,  guarde silencio varios minutos más antes de contestar, mientras pensaba que decir, aquella persona me miraba fijamente con las manos juntas cómo si estuviese rezando, por alguna razón desconocida estaba en dos cuerpos a la vez, aunque solo tenía plena conciencia de lo que hacía y pensaba en el cuerpo de mama, si esa persona que estaba en mi cuerpo se trataba de mi mismo sabría cosas que solo yo sé, entonces pretendí ser mama y le pregunte:

“¿Cuántas materias reprobaste  Nico?”

De momento fue lo primero que pensé, pero era una buena pregunta para improvisar

“Siete, pero te juro que dos de ellas fue por culpa de los maestros, tienen algo en contra mía”

Nuevamente me sorprendí, era algo que hubiera respondido en esa situación, pronto se me ocurrió algo más difícil

“Bueno, explícame por que reprobaste si según tu papá, el estaba pagando una tutora para ayudarte con tus dudas”

Papá realmente no se interesaba por mis estudios, le invento ese asunto a mamá para que dejara de molestarlo, ya que los días que iba con él a su casa, sólo me la pasaba en mi patineta en la calle con unos vecinos, papá y yo llegamos al acuerdo de que no le diríamos la verdad a mamá, era un gran pacto, el me daba unos billetes con tal de que le siguiera el cuento, pronto iba a darme cuenta que estaba en una situación aun más extraña de lo que imaginaba; aquella persona con mi cuerpo se apresuro a contestarme:

“La verdad es que no iba a esas regularizaciones, papa no quiso pagar la mensualidad y me propuso darme algo de dinero con tal de que no lo molestara, no le gusta que esté en su casa cuando esta con Laura”

Estaba aun más sorprendido, cada detalle, cada palabra, cada gesto, era sin duda lo que yo hubiera hecho y dicho, también era completamente cierto lo que me respondió, papa odia que esté en su casa cuando su novia Laura llega a visitarlo. Necesitaba pensar mejor las cosas, tal vez planear una serie de preguntas más complicadas, debía averiguar que sucedía, comprobar que realmente esa persona que tenía mi cuerpo era yo mismo, seguramente tarde algunos minutos en salir de mi reflexión cuando repentinamente aquella persona me interrumpió nuevamente:

“Mamá, no me siento bien, estoy algo mareado por el golpe y la verdad estoy cansado, mejor vamos a dormir y mañana seguimos con las preguntas ¿Quieres?”

Estaba completamente de acuerdo, esa era la oportunidad para pensar mejor las cosas, accedí a su propuesta haciendo algunos ligeros movimientos con la cabeza en forma aprobatoria, di media vuelta y camine al fondo del pasillo para entrar a la recamara de mama.

Fue extraño estar en aquella recama, me acerque a la cama y me senté, dejándome caer hacia atrás, veía el techo de la recamara, pronto paso por mi mente lo ocurrido, ¿Realmente estaba en el cuerpo de mama? ¿Cómo sucedió? ¿Por qué ella no estaba en mi cuerpo? ¿Quién era la persona que estaba en mi cuerpo? ¿Era yo mismo? no entendía nada, pronto la angustia se apodero de mi, me levante y comencé a dar vueltas en la recamara, ¿qué debía hacer? no paraba de pensar en el problema en el que estaba metido, volví a sentarme en la cama, ahora en uno de los costados con la mirada clavada en el piso, ¿Se trataba de un sueño?, levante lentamente la mirada, de repente apareció el reflejo nuevamente de mi mamá, me miraba en el espejo de su closet, podía verme de cuerpo entero, la curiosidad me invadió, me levante, me acerque al espejo, mire más detalladamente el cuerpo de mamá, nunca la había visto como me veía en ese momento,  era una mujer muy bonita, justo cuando veía los detalles de aquel rostro, algo en mi cambio, de pronto mis sentidos se agudizaron sentía en mis hombros la caída de su largo cabello, tal vez  el desconcierto de lo ocurrido hizo que no me percatara de todos esos cambios en mi, el cabello me bloqueaba un tanto la visibilidad cuando me agachaba, además de ese peso extra en mi pecho, lleve mis manos rápidamente a los pechos de mamá, los apreté cuidadosamente, suaves, el tocar de esa forma el cuerpo de mama provoco en mi una sensación que jamás había experimentado antes, retire rápidamente mis manos, me sorprendí de sentir aquella extraña sensación, puse mis manos en las caderas, lentamente las aproxime hacia el centro, justo en medio de las piernas, pronto sentí un enorme hueco, era demasiado extraño no sentir mi pene, comencé a tocar aquella vagina, paseaba mi mano derecha por encima del pantalón que llevaba puesto, pronto ese movimiento se convirtió en una caricia, comencé a frotar esa parte, repentinamente un calor recorrió lentamente mi pecho que después bajo lentamente hacia la zona que estaba frotando, algo de liquido salió rápidamente de ahí abajo, estaba mojándome, había provocado que el cuerpo de mama se humedeciera.

Un impulso maniático se apodero de mi, metí mi mano por debajo del pantalón que llevaba puesto, ¡la estaba tocando! había logrado excitar el cuerpo de mamá, desesperadamente me quite las botas cafés y el pantalón negro de mezclilla que llevaba puesto, me excite aun más al mirar la tanga negra; detuve por un momento el desenfreno de desnudarme y comencé a estirar la tanga y jalarla hacia arriba, la delgada cuerda de la parte posterior se introducía entre mis nalgas, un suave quejido salió de mi boca, un intenso calor  recorrió el cuerpo, estire en varias ocasiones la tanga, hasta que de lo excitado que estaba, me la quite y la arroje, no podía dejar de ver el cuerpo de mamá en el espejo, estaba casi desnuda, como si se tratara de un poderoso magneto mi mano no dejaba de frotar esa vagina, de pronto escuche un ruido en el pasillo, me acerque rápidamente a la puerta de la recamara y puse el seguro, jale con una las piernas el pantalón de mezclilla que había aventado al suelo cuando me lo quite, lo coloque en la rendija inferior de la puerta, para evitar que pasara la luz, estaba emocionado, sin dudarlo me quite la blusa y el sostén, me tire en la cama, abrí lentamente las piernas mientras las flexionaba, recogiéndolas lentamente, coloque una mano sobre uno de los pechos y comencé apretarlo, mientras la otra mano estaba tocando la vagina, seguidamente comencé a frotarla más rápido, de mi boca ya salían una serie de gemidos,   tenia los labios de la vagina un tanto hinchados y un roza pastel se veía entre ellos, me frotaba y me frotaba, una especie de corriente eléctrica recorría todo el cuerpo de mamá, era tal la excitación que sentí la necesidad de meterme un dedo, solo para ver que se sentía.

 
Comencé muy lentamente, metiendo suavemente la punta de mi dedo índice, pero pasados unos segundos de tener metido mi dedo, comencé a moverlo muy rápidamente, estaba gimiendo, hacia hasta lo imposible por no gritar, un incesante fluido escurría de la vagina, la cama tenía una mancha grande por la fluidez de líquidos de mi interior, recuerdo que de un dedo pasa a dos, tome una de las almohadas y la acerque a la boca, la mordí muy fuerte, trataba de contener los gritos, me preocupaba que me pudiera escuchar en la otra habitación la otra persona , pero el placer era demasiado, me apreté fuerte el glúteo cuando sentí que mi dedo estaba siendo como apretado por mi vagina. Solté la almohada y di un grito enorme y saque mis dedos, lo cual llevo a que de mi vagina saliera una considerable cantidad de liquido que se rego, la colcha de la cama estaba empapada, continúe acariciándome, el placer que se generaba no tenia limites, una y otra vez lo repetía, no tengo idea de cuánto tiempo estuve masturbando el cuerpo de mamá, pero cuando termine me sentí tan cansado, cómo si cualquier indicio de fuerza me hubiera abandonado, me quede acostado por un rato, mi respiración era rápida, sentía el fuerte latir del corazón.

Después de un rato me levante, me mire en el espejo y estaba sudando y tenía la cara un poco roja, una sonrisa apareció en el rostro del cuerpo de mamá, no podía evitarlo, me sentía tan bien, miraba el sudor que me recorría y me di cuenta que no estaba totalmente desnudo , como un acto de reflejo eche hacia atrás el cabello que caía en mi frente, ahí estaba en el cuerpo de mamá totalmente desnudo, el calor que había sentido minutos atrás volvió a aparecer, comencé a recorrer aquel cuerpo desde los tobillos, apretaba las pantorrillas y los muslos mientras iba subiendo las manos, pase por las nalgas, la vagina, las caderas, el abdomen, apreté las tetas, las masaje un poco, tenía el pecho lleno de sudor, cuando llegue a la cara me acerque más al espejo, estaba excitado otra vez, todas aquellas sensaciones eran totalmente nuevas, cómo hombre jamás había sentido algo semejante, por un breve instante me sentí tan feliz de estar en el cuerpo de mamá.

Estaba cansado, masturbarme provoco en mi un gran cansancio, el sueño comenzó a apoderarse de mí, vagos pensamientos me cruzaban por la mente:

“Y si no puedo volver a mi cuerpo… si me quedara con el cuerpo de mamá, haría esto todos los días… Y si me quedo así, no sé cómo podría actuar como mamá para que no lo noten… Y si me quedo con este cuerpo y escapo de aquí, podría comenzar una nueva vida… Y si…”
 
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